Un trocito de cielo en la tierra

Una vez un niño de unos 8 años le dijo a su madre:  “Me gusta estar aquí en Medjugorje”  A lo que su madre le hizo la pregunta lógica: “¿y por qué?”  El pequeño respondió: “Porque aquí, soy más bueno.”  

He tenido la gracia de peregrinar a Medjugorje unas 14 veces, pero la última vez que fue en el mes de Julio, ha sido distinta. Era la primera vez que iba en peregrinación, estando por completo ideada y organizada desde una parroquia, nuestra parroquia de San Julián de Toledo, con nuestro querido párroco Don Enrique, es decir una peregrinación en familia de fe.  

Definir Medjugorje es fácil y difícil.  Lo primero que hay que decir de Medjugorje, es que es Cristo-céntrico.  La Gospa (así se dice Nuestra Señora en croata) vino por primera vez con el niño Jesús en brazos, y los videntes siempre repiten lo que les dijo en los primeros días: “si tenéis que elegir entre ir a mi, o ir a la Santa Misa, ir a la Santa Misa, porque allí está mi Hijo”.  

La segunda definición podría ser, un lugar de abundantes gracias.  Allí se producen confesiones de muchos años, y el mayor de los milagros: que una persona “cambie de equipo de futbol”.  Aunque el Señor Jesús (GospodineIsuse) solo pide una única condición:  ir allí con un corazón humilde y sincero.  

Que nadie espere superlativos de Medjugorje, porque no los tiene.  Lo que si se vive allí, es un volver al amor primero, donde miles y miles de personas viven una profunda fe, asistidos por nuestra madre la Iglesia, y las palabras de aliento de nuestra madre del Cielo.

¿Por qué entonces Medjugorje es importante?  Permitidme hablar desde el punto de vista del agnóstico que fui.  ¿Y si fuera verdad que la Virgen se aparece en ese bendito lugar, y en este tiempo del siglo XXI?  Los creyentes no necesitamos que sea verdad, y con tranquilidad esperamos el juicio final de la Iglesia, pero al mismo tiempo, la Iglesia deja que cada cual crea o no, con el estatus “Nihil obsta” (ningún obstáculo) .  Pero insisto ¿y si fuera realmente verdad?  Entonces estamos ante un gran plan de Dios (como lo fue Fátima por ejemplo), sencillamente para ayudarnos en los tiempos que vivimos. Yo lo llamo un teléfono con el cielo escacharrado.  Tenemos en tiempo real, la ayuda de la mismísima Madre del Salvador con cada mensaje.  No podemos hablar con ella, pero si que ella nos habla cada día 25, con su mensaje mensual.  Esto ya es mucho.  

La Virgen prometió en Fátima “Mi inmaculado corazón triunfara” y en Medjugorje los mensajes se repiten en torno a las llamadas cinco piedras:    La oración con el corazón (especialmente el Rosario), la Santa Misa (no como costumbre), la lectura de la Biblia, el ayuno(miércoles y viernes a pan y agua), y la confesión.   ¿Por qué se repiten tanto? Sencillamente porque no hacemos caso, y como buena madre, ella nunca se cansará.

Pero hay otro mensaje que también lo ha repetido muchas veces Nuestra Madre, y que sin embargo no se habla tanto:  “Orad por vuestros pastores” (siempre usa la palabra pastores) 

Precisamente termino este breve texto, con dos extractos de dos mensajes llenos de esperanza:

25 de marzo de 2021:  “Hijitos, quien ora no le tiene miedo al futuro y no pierde la esperanza … y el futuro es de Dios. Por eso, sean humildes y oren, y dejen todo en manos del Altísimo que los ha creado. Gracias por haber respondido a mi llamado.”

2 de diciembre de 2015:  “Hijos míos, la Iglesia ha sido perseguida y traicionada desde sus inicios, pero ha crecido día a día. Es indestructible, porque mi Hijo le ha dado un corazón: la Eucaristía. La luz de Su Resurrección ha brillado y brillará sobre ella. ¡Por eso no temáis! Orad por vuestros pastores para que tengan la fuerza y el amor de ser puentes de salvación. ¡Os doy las gracias! ” 

Salvado     (mi nombre es Salvador, pero le quito la erre)