En medio del ritmo acelerado de cada día, corremos el riesgo de vivir dispersos, llenos de cosas… pero con el corazón vacío. La adoración es detenerse, hacer silencio y volver a lo esencial: Dios.
Adorar es reconocer que Él es el Señor de nuestra vida, que todo viene de Él y que todo encuentra su sentido en Él. No es perder el tiempo, es ganarlo. Es aprender a mirar con sus ojos, a descansar en su presencia, a dejar que Él ordene lo que muchas veces nosotros no sabemos ordenar.
Cuando ponemos a Dios en el centro, todo cambia: la manera de vivir, de amar, de trabajar, de afrontar las dificultades. La adoración nos sostiene, nos fortalece y nos envía. Porque quien se encuentra de verdad con el Señor, no puede quedarse igual.
Como parroquia, queremos cuidar de manera especial estos espacios de oración, abiertos a todos, donde poder encontrarnos con el Señor vivo en la Eucaristía.
Momentos de oración en la parroquia
Jueves – Exposición del Santísimo
A las 18:30 (en verano a las 19:00)
Un tiempo sencillo para estar con el Señor, en silencio o con oración personal.
Domingos – Exposición del Santísimo
A las 19:00
Un momento privilegiado para cerrar el día del Señor poniéndonos ante Él.
Jueves – Hora Santa Samaritana
A las 21:30
Una oración más guiada, con cantos y momentos de silencio, para dejarnos mirar por Cristo y saciar nuestra sed en Él.
Tercer viernes de mes – Oración de alabanza
Un espacio alegre y profundo para alabar a Dios, darle gracias y reconocer su presencia en nuestra vida.
Último viernes de mes – Hora Santa Misionera
Un tiempo de oración con el corazón puesto en la misión, rezando por la Iglesia y por todos aquellos que aún no conocen a Cristo.
Si quieres aprender a orar, profundizar en tu relación con Dios o simplemente hacer un alto en el camino, te esperamos.
Para más información, puedes escribirnos por WhatsApp o al correo electrónico de la parroquia.

